Plinio y Joao Cla: Una relación “MAD” (“Mutual Assured Destruction”)
por Alfonso
A los 67 años el accidente automovilístico causado por la imprudencia de su chofer le marca a un Plinio que sobrevive discapacitado un cuadro de situación complicado: El tercer grupo de jóvenes fundado por él ya era compuesto de hombres no tan jóvenes. Los fervores iniciales de la “Siempre Viva” habían quedado atrás, y la relación entre él y ellos no era la de antes. La famosa “Bagarre Azul” estaba causando estragos, la Bagarre que casi vino en 1973 con la guerra Árabe-Israelí no vino nada. La petición firmada en sangre pidiendo a la Hna. Lucía que el “secreto” de Fátima fuera revelado cayó en oídos sordos. En fin, la dinámica de un profeta predicando en colapso inmediato del mundo y el remplazo del orden (o desorden) actual con algo nuevo que lo elevaría a él y a sus fieles discípulos al pináculo estaba perdiendo la novedad.
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| El Mercedes después del accidente. O "desastre", como se lo llamó. |
Era el momento ideal para hacer un examen de conciencia, analizar los aciertos y errores de una vida y re-lanzarse al ruedo renovado. El estado de dependencia física podría haber sido interpretado como un llamado a actuar de forma menos individualista. Pasar de ser un “führer” a un facilitador, un mediador, alguien que unía a los varios talentos que durante años se habían juntado a su alrededor. Muchos dejándolo todo. ¿No era la hora perfecta de plantearse una Contra-Revolución a largo plazo?
De lado quedaron los príncipes, o los miembros de familias igual o más tradicionales que la de Plinio. Al elegir a quien se conocía como “el hijo de una lavandera” (desconozco la veracidad de esta afirmación) Plinio estaba de hecho asegurándose el control absoluto del grupo para el futuro.
Ejerciendo así una opción de hacerse indispensable, Plinio se abrió una vez más a la adulación de una generación nueva de miembros del grupo que fueron formados solamente en un par de verdades: el profetismo inerrante de Plinio, la “sabuguicie” de los “mayores” en el grupo, y el “discipulazgo perfecto” de Joao Cla.
Fue en este momento que consciente o inconscientemente Plinio decide que su movimiento no lo sobrevira. Al dejar de lado la generación que en arrebatos de entusiasmo lo habían declarado “Dominus Plinius” en la época de la Siempre Viva pero que 10 o 15 años más tarde habían al menos en algo madurado y que habían sido entrenados en algo de los principios e ideas iniciales que inspiraron al mismo Plinio “a entregar su corazón a las ruinas de la Cristiandad”, al dejarlos de lado Plinio se asegura efectivamente que no habrá continuidad entre el grupo fundado por él y el grupo para-religioso que se empezaba a esbozar bajo el liderazgo de Joao Cla.
Al hacerse de un instrumento como Joao Cla, que no descansó hasta que el único “canal necesario” fue él mismo, Plinio se garantizó por 20 años más el papel central, cada vez más mitificado, cada vez más rodeado de incienso, en el grupo que ya poco tenía que ver con sus ideas iniciales.
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| Plinio y "meu Joao" |
Y acá está la gran ironía. Porque el hábil y manipulador Joao Clá no supo tampoco en que momento abrirse de la figura de alguien que para él no era otra cosa que un escalón en el camino de sus propios éxitos. Incapaz como una enredadera de mantenerse en pie por sus propios medios, necesitó hasta el final del respaldo de quien lo había elegido en 1975.
Es justamente la muerte de Plinio que destruye en un minuto el andamiaje de teorías fermentadas durante décadas en el ambiente enrarecido de un grupo que privilegiaba la auto-contemplación al pensamiento crítico. Con un último aliento cruza Plinio en espacio entre la inmortalidad supuesta por los más delirantes y la tumba en la Consolación que ya todos conocíamos.
Deja una organización civil – con un patrimonio económico e intelectual ponderable, miles de seguidores, una presencia internacional interesante – sin la menor preparación para una sucesión que se sabía de antemano conflictiva. El otrora “discípulo perfecto” e innegable protegido de Plinio se convierte de la noche a la mañana en el gran Judas, que cierra la TFP en Brasil y se pasa con armas y bagajes a la tan odiada “Estructura”.
Es justamente el orgullo – ese defecto que en el grupo se tomaba con placer y despacio – que impide a ambos bandos criticar a Plinio por el “regalito” que les dejó a todos. Los “provectos” tienen que hacer el malabarismo (deshonesto) de llamar a Joao Cla un Judas pero no criticar a Plinio que fue el creador de Joao Cla. Los Heraldos (al menos los que conocen la historia), tienen que quedarse callados cuando su “Fundador” se olvida de Plinio, re-escribe la historia y hace la suya.
El gran defecto de Plinio fue que jamás hizo nada para asegurarse que “los ideales que nunca murieron” tuvieran una chance de sobrevivirlo bajo la forma de la organización creada por él.
¿O fue la gran virtud?


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ResponderBorrarTodos los dictadores hacen lo mismo. No quieren establecer una institucionalidad, que los relegaría al status de "lame duck", o indicar un sucesor; por eso toleran como segundos tipos claramente inferiores. Después de ellos, el Diluvio. Por eso, Clá se las apañó para llevarse la TFP en el bolsillo no bien el Profeta murió, con un despliegue propio de un golpe de Estado. Triunfó y erigió una nueva institucionalidad, en rigor un nuevo Régimen, un poco como Deng Xiao Ping sustituyó a Mao.
ResponderBorrarPsicopompus
Para compreender o acaso da TFP é preciso primeiro reconhecer que a sua fundação não foi uma iniciativa espontânea do Dr. Plínio.Embora tenha sido ele o mentor, outras forças, sejam políticas ou religiosas, deram aval à empreitada. Nesse sentido é currial que a TFP deu sustentação à Revolução de 64 no Brasil. Portanto, Dr. Plínio devia satisfações inclusive para aqueles que regavam o Grupo com dinheiro. Não bastasse as frustrações das promessas, como a vinda da Bagarre, que teimou não vir nem na crise de Cuba, nem na Guerra do Vietnã, nem na tomada de Portugal, terra de Fátima, pelos comunistas, viu-se Dr. Plínio diminuído pelas sequelas do desastre automobilístico. A verdade é que o Dr. Plínio mudou depois do acidente. Fica mais incapacitado, perde o esplendor da personalidade, fica mais carente, e muito provavelmente fica mais cansado, até pela sua idade. Neste cenário ele começa a delegar suas funções especialmente para o João Clá. Encarna, todavia, o personagem de "super-star". O tonus esquizofrênico do grupo é dado pelo seu "discípulo perfeito". Contudo, Plínio consegue levar o Grupo adiante por mais vinte anos. O culto a personalidade, fator que propicia a personalização do ideal, permitindo maior adesão, é a atitude derradeira para manutenção da TFP até a morte do seu fundador. Existem momentos que é facilmente perceptível que o Dr. Plínio age como agentes de uma empresa que têm que cumprir as metas. O "aggiornamento" das vestes, do terno e gravata para a jaqueta, é uma dos exemplos. Parece que a preocupação de Dr. Plínio é pragmática, qual seja, de levar o barco até o fim, mesmo que se prometa a chegada ao Eldorado e se desembarca no Haiti. Feito o desembarque pouco importa onde se chegou. O importante é que se chegou, cumprindo o proposto para os patrocinadores da empreitada. Daí se explica, creio, porque Dr. Plínio não se preocupou com o seu legado, e muito pouco com a sua TFP. Cumpriu a missão.
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