Las certezas y las líneas torcidas
por Damián
Ayer estuve leyendo los intercambios sobre la Bagarre de José Antonio Ureta, Alfonso e Isidro en otro blog. Aunque no tuve tiempo para otra cosa que una lectura rápida y diagonal me atrevo a hacer un comentario desde el punto de vista psicológico, rogando a los más entendidos en la materia que me den una mano.
Como alguien dijo en este blog, no podemos vivir sin certezas, son la roca sólida en las que anclamos nuestra personalidad y mal que le pese al Decano de la Facultad de Filosofía de la UCA las certezas más sólidas las buscamos en la filosofía y la religión.
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| La línea... está torcida? |
Obviamente a nadie le gusta que le tiren abajo sus certezas en materia de “Fides et Ratio” porque queda sin ancla, a la deriva. Por eso cuando la roca se afloja la persona siente la necesidad de agarrarse de algo sólido otra vez. Una opción es buscar otra roca, es decir, cambiar de certeza, pero es una solución muy traumática porque de alguna manera implica una especie de apostasía a las certezas abandonadas y una humillación por haber estado equivocado. Todo lo cual deja profundas cicatrices en la personalidad e impide confiar del todo en las otras rocas adonde echar el ancla. Muchos de los que se fueron del Grupo cayeron en esta situación y será muy difícil que aparezcan por este blog. Ya no quieren saber nada de nada, desconfían de cualquier discurso y sólo quieren vivir su nueva vida.
Hay otra opción que es verificar si la falta de solidez de la roca a la que estoy anclado es aparente o real. Es decir, si realmente estoy anclado a la roca o lo estoy a unas algas, corales o moluscos adheridos a la roca. Obviamente no puedo condenar a esos objetos porque si lo hiciera también caería en el trauma del abandono de certezas. Entonces a estos objetos los paso a considerar “roca por accesión”, como dice el Código Civil, participando de su nobleza y solidez, aunque sin tenerla en sentido pleno. Me basta con detectar la roca verdaderamente sólida para que mi mundo de certezas quede intacto.
En sus escritos José Antonio Ureta hace un esfuerzo heroico de razonamiento e interpretación para salvar esa certeza y poder exclamar con Santa Juana de Arco “Las voces no me mintieron”.
El asunto de los colores (Bagarre Azul, Bagarre Parda, Bagarre de Pus, Bagarre Roja), no pasaría de fórmulas descriptivas de ciertos aspectos del castigo. La fecha del acontecimiento tampoco es esencial ya que para Dios no hay tiempo y por lo tanto no hay tanta diferencia entre dormir con pijama o dormir vestidos de electricistas (como me decía Francisco del Campo), o entre tener un búnker para esconderse (como en Mount Kisco) o tener un sótano común (como en la mayor pate de las sedes).
Distinguiendo cada vez más acessorios la certeza de la Bagarre se iría pelando como un alcaucil (alcachofa en Chile) hasta llegar a la certeza, absolutamente sólida, de que el mal no puede triunfar en el mundo porque Dios gobierna la Historia. O para decirlo con las palabras del Catecismo de Primeras Nociones: “Dios creó al mundo con su voluntad omnipotente, lo conserva con su poder y LO GOBIERNA CON SU PROVIDENCIA”.
¿Pero entonces porqué tanto lío? ¿Para qué perder el tiempo aclarando, aclarando y aclarando el concepto de Bagarre cuando lo que subyace es tan sólido?
Lo que pasa es que lo que estamos analizando en este blog no es la solidez de las certezas de la TFP, lo cual es psicológicamente muy útil para cada uno.
Lo que estamos analizando son todos esos accesorios, el carácter de los fundadores (Dr Plinio y ahora Joao Clá) sus personalidades, las relaciones de autoridad y de influencia que generaron, las actitudes que esperaban de sus seguidores, las enfermedades y confusiones que hayan podido tener, las decisiones prácticas que tomaron e hicieron tomar a otros, y todo lo ellos justificaban en torno a esas certezas.
Mi duda es si la personalidad narcisista del Dr Plinio, vulnerable a la adulacion, lo descalificaba desde el inicio para defender los principios católicos o si su narcisismo era un defecto que oscilaba, a veces obnubilándolo y otras veces no.
No quiero terminar este comentario (que ya se alrgó bastante) si adelantar una opinión:
Leyendo la Historia de la Iglesia de Rohrbacher descubrí el HORROR que fue. Son dos mil años espantosos. Los santos son excepciones, el poder casi siempre estuvo en manos de los peores, la ignorancia y la frivolidad campearon siempre a lo largo y a lo ancho. Desde los Apóstoles ya había peleas por los puestos.
Siempre me encantó el famoso discurso de Donoso Cortés: “Nuestro Señor Jesucristo no venció al mundo por tener razón sino a pesar de tenerla…” Parafraseándolo un poco se podría decir que la Iglesia no venció al mundo por ser verdadera sino a pesar de serlo y sobretodo que la Iglesia no triunfó por los hombres que la componían sino a pesar de ellos. Obviamente cuando NSJC instituyó la Iglesia la hizo A PRUEBA DE SUS PROPIOS MIEMBROS. Empezando por la Piedra, que se le dio vuelta en cuanto “push came to shoves”.
Los que rechazan la teoría del “Instrumento Fallado” (como Psicopompus) me parece que caen en una falsa opción. Esta teoría yo la solía exponer (aún dentro de la TFP, para escándalo de varios) usando la frase popular “Dios escribe derecho con líneas torcidas”. De esta frase se pueden sacar dos conclusiones equivocadas:
1) “Si Dios escribe derecho, entonces la línea no está torcida.” Este es el argumento de los que justifican la obra de Marcial Maciel y otros delincuentes. Pero no es así. Hay que rescatar los frutos buenos (p.ej. vocaciones sacerdotales, colegios con educacion católica) pero la obra está torcida. Hay que enmendarla como sea, les guste o no les guste.
2) “Si la línea está torcida, entonces no es Dios el que está escribiendo”. Este argumento es más equivocado todavía que el anterior porque descalifica no sólo la obra de Marcial Maciel sino los dos mil años de Historia de la Iglesia. Si aplicamos el argumento “Bonum ex integra causa…” a los actos humanos no quedaría ninguno que merezca siquiera la atención de un historiador católico. Como dice una amiga mía, “¡Qué suerte que no conocí a los Apóstoles! ¡Seguro que hubiera encontrado motivos para no creerles! ¡Gracias a Dios nací en una época en que me enseñaron la Divinidad de NSJC sin que pueda dudar!"
En resumen, “Dios escribe derecho con líneas toercidas” significa nada más y nada menos que las líneas están MUUUUUY torcidas, pero que Dios se las arregla para sacar ventaja.
Volviendo a nuestro tema, creo que es inútil negar la personalidad narcisista y vulnerable del Dr Plinio, sus rencores y dobleces, claudicaciones y deslealtades. Hay demasiados hechos que lo demuestran. Sabemos que le “sacaba el cuero a lonjas” a sus mejores amigos, como una vieja chismosa.
Pero como dice Psicopompus agradezcamos que esos defectos se mantuvieron dentro de ciertos límites y que no se dispararon hasta los extremos de Marcial Maciel. Mal que mal y a pesar de todo, primero el propio Dr Plinio y después de su declinio gente como José Antonio Ureta y José Raimundo, hicieron muchísimas campañas públicas sobre temas en los que estaban comprometidos los principios católicos, “ad majorem Dei groriam”.

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