La adaptación costó horrores...
por Marcelo
En relación al artículo de Everlong... Si te sirve mi propia visión, es que es cierto lo que vos decís, hay más de las consideraciones generales, que de las vivencias personales. En todo caso, poca anécdota. Pero es que me parece, que buscamos comprender o profundizar las razones de todo lo vivido, mucho más que exponer simplemente que nos pasó en lo individual.
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| Sueños convertidos en pesadillas... |
En algún otro post -me parece tuyo y si no lo es disculpame- me parece haber leído que alguna vez tenías pesadillas o sueños. Te cuento a mí me pasa a veces, aún hay días que vivo el haberme ido como un cargo de conciencia, gracias a Dios son los menos, pero supongo que es algo con lo que habré de vivir toda la vida.
Me fui del grupo muy joven, a pesar de tener contacto con él desde que tengo uso de razón por razones familiares, imaginate que desde que yo recuerdo, toda mi vida hasta por lo menos los 18/19 años giró alrededor del grupo, fui a un colegio del grupo, de ahí pasé a vivir en diferentes sedes o éremos, me fui y luego volví, hasta mi ida definitiva, mi último contacto fue en enero del 86 en un encuentro en San Pablo que viajé en un ómnibus con los coresponsales de Argentina, pero yo iba como alguien de adentro, no como un simple simpatizante.
Me costó irme, me costó horrores tomar la decisión, explicarla en mi familia aunque hoy ya no, durante años no le dije a nadie, ni siquiera el primer tiempo a mi mujer del tema, lo vivía como si yo hubiese tenido la culpa de algo malo, aunque por otro lado a veces me sentía víctima. Algunos acontecimientos mundiales me produjeron enorme sobresalto (a veces pensaba podía ser el inicio de la Bagarre) y todo eso a pesar de que estando adentro nunca sentí verdaderamente la vocación de estar allí.
La adaptación al afuera me costó horrores, al salir no tenía amigos, ni siquiera hijos de conocidos por la carrera de mi padre, a pesar de haber compartido algunas bases navales, porque siempre habíamos sido los "raros", imaginate que a los 14 años fui a vivir a una base naval, y para que no nos contamináramos no fuimos al colegio, más allá de que intenté compartir algunas otras cosas con los de mi edad como por ejemplo el rugby que para mí fue una vía de integración, pero no te miento si te digo que hasta nuestra ropa era diferente. Sentía que tenía un pasado que no podía contar porque no lo entenderían, o sea que no tenía pasado. Muuuuuuuuy loco. En fin, creo haberlo superado. Espero haber contestado a tus interrogantes,

Marcelo,
ResponderBorrarTenés razón. Adaptarse no es fácil. Supongo que muchos habrán tenido experiencias diversas... pero hay un componente de "desprogramación interna" por llamarla de alguna manera, que me parece que solo se da con el tiempo, y es imposible acelerar! En mi caso me llevó un par de años perder el temor reverencial, y osar cuestionar todo para poder quedarme con lo que quisiera, o no.
Ni que hablar del "shock" de salir de una vida en la burbuja, a enfrentarse con la realidad del mundo. Como te acordás, viviamos rodeados de gente que no cuestionaba nada, y se auto-alimentaba con las mismas ideas. De hecho, uno de los primeros golpes de la realidad es cuando uno está afuera y tiene que tratar de explicarle a un tipo que no se creyó todo... como veíamos las cosas... Eso sí que era una "Misión Imposible"!
Sumale la falta de preparación laboral, generalmente falta de amigos, y ni que hablar, si además de todo te peleaste con tu familia... para tener un cocktail potente que puede quebrar a muchos, aunque no se note.
Saludos!
Estimado Marcelo:
ResponderBorrarNo es nada fácil readaptarse a una nueva vida.
Hábitos, toda una vida regulada por un ordo, hasta los mínimos detalles. Maneras de pensar, de actuar, de ver las cosas, nuestro aislamiento respecto a cualquier realidad ajena al grupo, nuestro desprecio a todo aquello que no fuese según el dogma que nos dominaba, la falta de preparación profesional, la aniquilación de parte de nuestros afectos, y un lárgo etcétera.
A mi me gustó estar en el grupo, por un tiempo, hasta que las cosas se aggiornaron demasiado, entró demasiada hipocresía y manipulación, temas por demás tratados en el foro. Lamento haberme perdido de tantas cosas buenas de la vida por tanto tiempo. Todo para nada? bueno no tanto para nada, aprendí muchas cosas, sobretodo creo que aprendi mucho razonar en todos esos años (el Dr Plinio era muy racional, al contrario de JC quien siempre abogó por lo sentimental), pero ser racional en un grupo tiene sus riesgos. El raciocinio nos lleva al estudio, el estudio al análisis, el análisis a la comparación y la comparación a la crítica. Peligroso, todo eso.
Pero ahora veo que los kikos, los carismáticos, el opus, los lefebvristas, los falangistas, son la gente común, que cree mas o cree menos, reza va a misa o simplemente no va, vive, trabaja, es feliz, tiene altos y bajos, éxitos y fracasos. Nadie vive aterorizado a la espera de la Bagarre, nadie ve en que en Haiti la Bagarre ya llegó. Nadie respira angustiado todo el día pensando si está o no en pecado mortal por alguna transgreción a alguno de los 200 puntos de una regla asfixiante. Nadie cree que la crisis económica es el cumplimiento de una tan esperada profecía, y se lamenta al escuchar que nuevamente esta se recupera...
Voy a la playa y mujeres veo topless, (bueno aquí en España no hay playa que no se así) y que? ya no salgo corriendo rezando el exorcismo breve. Voy a una discoteca y bailo, converso, bebo, rio. Me divierto en un cine, en un mall, en mi casa, con mi esposa, en mi hogar. Trabajo, me va bien, me va mal, sueño, tengo ambiciones, rezo, caigo, me levanto, me enfermo, me curo, quiero, amo y soy y amado!
Todo eso y... a veces hay una sombra detrás, la memoria de antes haber excecrado todo eso, con saña, con odio.
Claro que no es fácil.
Escribir ayuda mucho. Escribir con osadía, criticamente, para derrotar esos demonios internos, o acaso no seguimos pensando que si decimos esto o aquello nos caerá la maldición encima? De cuantas cosas nos callamos por temor a ser judas, judas de qué? traicionar a quién? Mientras no venzamos esos esquemas, a los únicos que traicionamos es a nosotros mismos, somos nuestros propios judas.
Me gusta el mar como Serrat, me gustan las mujeres y me gusta el vino, como Julio Iglesias, me gusta la iglesia en penumbras como Huysmans.
El pasado no puede condicionarme, puede influirme, pero no será mi ancla.
No es fácil salir, peor es quedarse sin desearlo.
Lamento no haberme ido antes. Pero no quiero lamentar seguir ahí, sin estarlo.
Saludos!