El libro "El Nacionalismo"... irrefutablemente mal agrumentado
por Psicopompus
Tengo en mi poder un ejemplar del libro "El Nacionalismo, una incógnita en constante evolución", anotado por mí críticamente desde el año 1976, a los quince años. Es una obra de bajísimo nivel intelectual, sub-académica. Escrita con espíritu inquisitorial, sin hacer las necesarias distinciones, horra de conocimiento metafísico y de meditación cordial, y es ejemplificación cabal de la teoría de la "amalgama" con todo el fenómeno complejo del nacionalismo y la derecha argentinos. Un trabajo muy malo, que no ha resistido el tiempo, viejo y falaz desde el primer minuto de su publicación, ni la razón. Podría citar decenas de ejemplos. Desde acusar a Meinvielle de freudiano y pansexualista por la simple razón de que da por base del amor humano el amor erótico (Benedicto XVI dese su primera Encíclica hubiera sido quemado en efigie por su posición análoga) hasta criticar autores perfectamente ortodoxos por verdaderas naderías (Castellani aparece criticado como cultor del lunfardo y las expresiones populares), sin hacer distinción ente las diversas modalidades del vasto pensamiento nacionalista católico argentino. Un poco como esos padres que siempre admiran a los hijos de otros y desprecian a los propios (en este caso a los compatriotas), nada del pensamiento católico argentino es elogiado. Hay que demostrar que todo es "Falsa derecha". En la volteada, cae también buena parte del pensamiento católico del siglo XX, impugnado por "gnostico" o "Modernista".
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| Pensamiento claustrofóbico? |
En el fondo y a su modo, los autores eran raigalmente sesentistas. Hippies de derecha, criticaban a sus padres burgueses y al Establishment y al contra Establishment, que incluía al nacionalismo argentino. Reaccionaban contra la reacción, eran los que la tenían clara, los que alumbraban la verdadera interpretación de la Contrarrevolución. Todos los esfuerzos anteriores, los "viejos", estaban equivocados. Con excepción del Sartre brasilero. También en eso eran sesentistas, no faltaba el viejito piola y lúcido. Con el entusiasmo propio de los movimientos reactivos (Lutero como santo patrón), se dedicaron a tirar el bebé con el agua de la bañera y a arrancar los jirones de ropa con trozos de carne. Poner generaciones en el banquillo, desde la propia nada histórica y personal de la imberbez: nada más fácil, nada más injusto.
En realidad es una obra con parti-pris tomado ab initio: el nacionalismo es una sola cosa (cuando en realidad es un nombre que designa una variedad de fenómenos políticos e ideologicos, y varias corrientes de pensamiento), una modalidad de la falsa derecha, con el objetivo de llevar a la juventud hacia la izquierda revolucionaria y alejarla de la única derecha verdadera, la TFP, con un sutil mensaje antiargentino (los nacionalistas no dejarían de advertir que los desplantes anti-nacionales brillarían por su ausencia en el tfpismo brasilero, que no comía vidrio y cooptaba a dos potenciales herederos cisplatinos. Plinio escupía el asado de los otros, nunca el propio). Una vez sentada la tesis, se trata de acumular la mayor cantidad de "pruebas" posibles. A veces dan verguenza ajena, tan pueriles e inexperimentados son los pensamientos, los autores parece que están ensayando empezar a pensar y a escribir, in vivo. De allí que sea, también, una obra irrefutable. Todo buen abogado sabe lo difícil que es refutar un libelo realmente mal escrito y argumentado.
Es una obra mezquina, de crítica destructiva, privada de todo intento de comprender una realidad rica y heterogénea que excede a los autores. Una obra ideológica en el peor sentido del término, enderezada a una preglorificación de la única Coca Cola del desierto, la TFP, presentada como la Segunda Revelación. Fuera de la TFP no hay salvación, es el understatement que subyace a todo el escrito. Todo lo de afuera está mal, porque no es TFP. Claustrofobia y anorexia TFP, una sensación muy peculiar para quienes la han conocido. Aire puro pero muy escaso, como respirar en el Altiplano. Apunamiento intelectual. Pureza química, pero falta de vida orgánica: no hay cosa más pura ni más estéril que un ambiente sin oxígeno. No hay gérmenes, y no hay vida.
Tengo un recuerdo muy vivo de esa época, de un diálogo en Don Pelayo con un connotado miembro de la organización, coautor del libro. Con olímpico desdén, me iba descartando todos los autores que le mencionaba, en mi típica avidez adolescente de lecturas. Desanimado porque me había tachado a Shakespeare, supongo que por protoprotestante, el colmo fue cuando llegué a Chesterton. Me contestó: un escritor frívolo, una pérdida de tiempo, no hay que leerlo. Claro, no era TFP, era falsa derecha. Treinta y pico de años después, el Gordo es uno de los Padres de la Iglesia del siglo XX, inspiración de millones de anglocatholics que vuelven a Roma y está en proceso de canonización. Pero no era TFP.
Voy a ver si encuentro el libro y transcribo los pasajes más "étonnantes".

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