¿Clasismo? ¿Racismo?

por Julián

Plinio aceptaba (toleraba) la miscegenación hasta cierto punto. Toleraba a los de raza negra desde que “estuvieran en su lugar”, es decir, a servicio del blanco, como haciendo parte de la servidumbre, de los mucamos, los chauffeurs, lavanderas, cocineras, etc.

En su lugar!
¿Recuerdan la RR en la que comentó el “escandaloso” casamiento del duque de Noailles con una modelo de raza negra? Parecía q vendría el fin del mundo o la bagarre, tal el “escándalo”, tal el horror que produjo al puro Plinio

Recordemos que Dominus Plinius era contrario a las “másalliances” (casamientos entre personas de clases sociales diferentes). No es muy difícil imaginar que si era contrario a un simple casamiento entre personas de la misma raza y religión pero de condición social diferente, a fortiori, sería contrario a la miscigenación.

El era “antigualitario”. La sociedad debería estar claramente ordenada en clases sociales. Casi “castas”. Cada uno en su lugar. Los negros, raza inferior para él, tenían su lugar, pero allí abajo (como, al parecer, para la gran mayoría de las clases altas brasileñas). Se mezclaron con las negras y las indias, de acuerdo a sus apetencias sexuales de momento, allá por las épocas de la colonia y de la esclavitud. No se casaban con ellas, les hacían hijos. Eran “accidentes”. Hoy día tampoco se casan con ellas. Pueden ser objetos sexuales pagos, esporádicamente. Los pocos casos que conocí de blancos de la buena burguesía brasileña casados con negras, sufrían de exclusiones. Daban escándalo con su casamiento.

Si al gran Plinio le molestaba que su sobrina estuviese casada con un hijo de la inmigración, como era Matarazzo, ¿qué ataque de caspa le hubiese dado si se hubiese casado con uno de raza negra?

A mi entender, la raza negra hace parte del espíritu brasileño. Está incorporada. También su cultura, sus religiones, sus músicas, sus coloridos. Hace parte del espíritu latinoamericano, no sólo del querido Brasil.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tu eres sacerdote por la eternidad: según el orden de Plinio

Eu já nao vivo, é o senhor doutor Plínio que vive em mim.

El minuto heroico