¿Es lícito criticar en público lo malo de una institución cuando también hace el bien?

por Damián


En la parábola del trigo y la cizaña Nuestro Señor Jesucristo dijo lo siguiente: "Acercándose los criados al amo, le dijeron: Señor, ¿no has sembrado semilla buena en tu campo? ¿De dónde viene, pues, que haya cizaña? Y él les contestó: Eso es obra de un enemigo." (San Mateo 13,27 Traducción Nácar Colunga). En esta introducción de la parábola Nuestro Señor alude a que en toda alma o conjunto de almas Dios siembra la buena semilla pero casi inevitablemente el enemigo siembra la mala. Salvo rarísimos casos, entre los cuales se destaca por encima de todos la Santísima Virgen, no hay campo en el cual dejen de crecer las dos semillas al mismo tiempo, la de Dios y la del enemigo. Todos los seres humanos y todas las instituciones compuestas por seres humanos, incluyendo la propia Iglesia Católica, son campos adonde crece el trigo y la cizaña. 


Sigue la parábola: "Dijéronle: ¿Quieres que vayamos y la arranquemos? Y él les dijo: No, no sea que, al querer arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo." A las personas de mentalidad simplista esta coincidencia de plantas en el mismo campo les molesta mucho. Si hay cizaña el campo es malo, dicen unos, y hay que arrasarlo. Si hay trigo el campo es bueno, dicen otros, y hay que protegerlo. Ambas afirmaciones son fruto de la pereza de analizar, pensar y distinguir, lo cual exige previamente conocer y estudiar la doctrina católica tradicional. Y sobre todo son frases de un subjetivismo peligroso, porque consideran que el campo debe ser arrasado o protegido según criterios personales. ¿Quién decide que la proporción de cizaña es demasiado alta, y hay que arrasar, o lo que predomina es el trigo, y hay que proteger? De hecho en las últimas décadas hemos visto más campos arrasados por el simplismo "progresista" que por el simplismo "conservador". 

El mismo simplismo que evita distinguir y criticar se escuda en la interpretación equivocada de otro pasaje del Evangelio: "Por sus frutos los conoceréis. ¿Por ventura se cogen racimos de los espinos o higos de los abrojos?"   Así como de la semilla de cizaña no puede salir trigo, así tampoco de la semilla de abrojos pueden salir higos. Nuevamente Nuestro Señor alerta contra la confusión entre el bien y el mal. La semilla de la higuera la planta Dios y la semilla del abrojo la planta el demonio. En toda alma y en toda institución coinciden ambas semillas. Los frutos buenos NO SON de la persona ni de la institución, sino de Dios, igual que el trigo. No se puede aprobar una institución en su conjunto por algún fruto bueno, ignorando que al mismo tiempo hay frutos malos.

Termina la parábola: "Dejad que ambos crezcan hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Tomad primero la cizaña y atadla en haces para quemarla, y el trigo juntarlo para guardarlo en el granero." Quiere decir que por decisión divina esta coincidencia entre el trigo y la cizaña, entre los higos y los abrojos, es forzosa hasta la "siega", es decir hasta la muerte. Para las instituciones no hay propiamente "siega", pero no por eso deja de ser menos inevitable la coincidencia entre trigo y cizaña. 

Dado que en esta vida estamos forzados a que el trigo coincida con la cizaña y los higos con los abrojos, la única actitud posible es el COMBATE entre ambos. En el caso de los individuos, el combate contra los propios defectos; en el caso de las instituciones el combate a las injusticias, los abusos, los desvíos doctrinarios y demás cizañas y abrojos. Evitar el combate terrenal contra la cizaña no es proteger al trigo sino ayudar a ahogarlo. Cuando llegue la siega quedará poco para el granero. 

En el "Grupo" dirigido por Plinio y ahora por Joao Clá la cizaña más dañina ha sido la adulación de los jefes y la fatuidad de ellos al aceptar y animar esa adulación. Y el trigo ha sido su defensa pública de la doctrina católica en aquellos puntos más negados por la modernidad. Lamentablemente con el correr de los años la cizaña ha ido ahogando el trigo. El defecto de la adulación se convirtió en vicio y el vicio se convirtió en una enfermedad culpable, de la que no es atenuante el hecho de que quizás ya hubiera gérmenes de esa enfermedad en la personalidad de Plinio o de Joao Clá. Los videos revelados por Alfonso y la nota de "Odette" demuestran que la cizaña de la adulación ha llegado a los desvaríos más extravagantes. 

Mientras tanto, del lado del trigo, los Heraldos del Evangelio han retrocedido hasta convertirse en una especie de grupo de oración semi-carismático. En la época inicial de Plinio ya había una cierta proporción de la cizaña de la adulación, pero el trigo era abundante. Basta recorrer las páginas de la revista "Catolicismo" de los años 50 y 60 para verificar cuánto había de buena doctrina, sentido común, piedad y militancia católica en ese "Grupo". En cambio en el "Grupo" actual lo importante son las "oraciones de sanación" y actividades similares. Se olvidaron que el daño más grande que el demonio puede hacer es conseguir que la mayor cantidad de almas cometan pecados mortales libremente y que eso lo obtiene mucho más eficazmente apartando a la sociedad de los mandamientos que a través de supuestos casos de "posesión diabólica". 

Las críticas de Alfonso a las prácticas adulonas de los Heraldos, a su objetivo de "glorificar" a Joao Clá de la manera más plena e inmediata posible y a la manera en que trastornan la personalidad de los jóvenes adeptos es absolutamente necesaria para cumplir con la obligación de combatir la cizaña. Sólo así podrá mejorar el trigo de piedad y devoción mariana que todavía queda en el Grupo.

Comentarios

  1. No tiene nada de loable la adulación de líderes espirituales ni de otra índole. Y lo peor es que en este tipo de organizaciones esa adulación no siempre es expontánea sino también provocada a través de los mecanismos a veces sutiles o a veces explícitos de la presión de grupo, la amenaza de castigos divinos o reales, el descrédito o aislamiento de los menos aduladores, etc. Quienes hayan vivido algo semejante sabrán de lo que hablo.

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  2. Olha Damián, você tem certeza que o que você chama de "joio" realmente o é?
    E o que você chama de "bajulação"; não poderia ser o tributo devido á pessoas de santidade excepcional?
    E se fosse verdade que as pessoas que o Alfonso critica estão perto de Deus e fazem a Sua vontade?
    Você não tem medo de vir a descobrir isso após da sua morte?

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    Respuestas
    1. Janio... vc usa o típico argumento amedrontador e dominador de consciências empregado pelos AE e por tantas outras seitas e denominações religiosas. Vc não quer esclarecer, nem responder a nada, a sua defesa é a dúvida e a ameaça velada ("você não tem medo...?"). Coloco apenas alguns questionamentos: Um grupo que se diz católico e se regozija com a possibilidade da morte do Papa Francisco, que em suas conversas internas nutre pensamentos de dominação e morticínio da humanidade, é "estar perto de Deus" e ser pessoas de "santidade excepcional"?

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    2. Uno de los elementos en juego aquí, estimado Jánio, es que la santidad excepcional es más bien rara, y suele rehuir a los honores. Vea, por ejemplo, santo Domingo de Guzmán, que cada vez que trataban de hacerlo obispo amenazaba con huir a Tierra Santa. Por otro lado, siendo lo rara que es, es muy curioso como pareciera que en pleno siglo XX estarían surgiendo tantos casos similares. Marcial Maciel y el padre Buela también eran considerados ad intra santos en vida, de manera muy similar a como lo es JC. Y ya se ha visto en qué terminó la cosa...

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    3. Un comentario como ¿No tiene miedo de descubrir que lo que dijo no es cierto después de la muerte? es del tipo de amenazas veladas que usan para presionar la adulación.

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    4. Aprendi a palavra megalice e que devemos rejeitar às bajulações com os AE.
      Minha decepção foi ver uma reunião de sacerdotes dessa ordem praticando megalice com seu fundador, sem que esse manifestasse rejeição alguma em nenhum momento.

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  3. Por sí alguno no lo sabe, la "megalicie" es la forma como denominan los heraldos y la TFP al orgullo o la ostentación. No obstante, también usan esa palabra para llamar peyorativamente a la autoestima, especialmente la de los de menor rango. Para ellos es "mega" (o sea, tiene "megalicie") quien en el seno del grupo muestra un poco de autónomía, procura influir con criterios independientes, reconoce su propia valía o cuida de sí. Pero curiosamente no han incurrido en "megalicie" los fundadores cuando mostraron esas mismas conductas, permitieron que se les adulara, ni cuando recibieron personas en la "sagrada esclavitud" a sí mismos. Tampoco es "mega" el heraldo o TFPista que menosprecie el pensamiento ajeno al grupo, que se crea de mejor clase que las personas de afuera, que porte altivo un llamativo "hábito" o un brillante accesorio institucional (capa, faja, escudos prendibles, alabarda o espada ceremonial, botas de caballería, entre otros), o que cree que tiene una vocación más grande que la de todos los santos anteriores.

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