¿Como se llega a esto? ¿Como se sale de esto?
por Alfonso
Miles de personas han visto los videos de los supuestos "exorcismos" conducidos por Monseñor Joao Scoganmiglio Cla Dias, fundador y Presidente (aparentemente vitalicio) de los Heraldos del Evangelio. No voy a perder el tiempo debatiendo con aquellas personas cuyas mentes han sido poluídas por esa secta eclesial, y consideran (como varios ya lo han dicho), que "acá no hay nada raro", "esto está todo bien", "Monseñor Joao Cla es un santo" y comentarios por el estilo. Allá ellos con su conciencia. Rezo que algún día Dios los ilumine y vean estas grabaciones por la barbaridad que representan. Vale la pena resaltar, que nadie ha cuestionado la veracidad de los videos. No se trata de un montaje ni nada que se le parezca. Son innegablemente auténticos.
Más pertinentes son las preguntas de muchas madres que, viendo estos videos, y teniendo hijas (muchas de ellas menores de edad) viviendo con los Heraldos del Evangelio, se plantean si no han hecho un error, y, de haberlo hecho, que tienen que hacer a respecto.
Abajo algunos comentarios, basados en mi conocimiento de la historia y el modus operandi de esta secta. Con que esto le sirva a una madre, para no dejarse engañar por esta gente, me doy por satisfecho.
1. Usando a la Iglesia como camuflaje: Los Heraldos del Evangelio son una Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio, erigida en el 2001. Pueden ver acá detalles dados por ellos mismos. Lo que no es tan fácil de delucidar leyendo la literatura oficial, es que el génesis del movimiento se remonta a comienzos de los años '60, sino antes, y está íntimamente relacionado con la vida y acción pública de Plinio Correa de Oliveira, un brasileño, fundador de la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP). Pueden ver acá detalles sobre la figura, escritos y actuación de esta persona. No se puede entender quienes son los Heraldos, sin entender quién fue Plinio y la TFP.
Este blog ya le ha dedicado muchos artículos a este tema. Pero para resumir, podríamos decir que, con el pasar de los años, Plinió presidió sobre una cambio de enfoque, donde la TFP original, concebida como un grupo de laicos católicos interesados en la lucha ideológica contra el comunismo y el progresismo, fue adquiriendo un cariz sectario, donde la veneración a la persona del fundador (Plinio) y a su madre (Lucilia), pasaron a ser el foco y la razón de ser del movmiento.
Simultaneamente, esta metamorfosis consolida la emergencia de una "para orden religiosa", es decir, un estilo de vida que copia todos los detalles de lo que es una orden religiosa legítima (uso de hábitos, profesión de votos, obediencia al superior bajo pena de pecado mortal, clausura, etc.), menos uno: sus integrantes siguen siendo formalmente laicos y, como tales, no se consideran bajo la autoridad de la jerarquía eclesiástica a la hora de gobernar o auditar las prácticas internas de la institución.
Este estado de cosas dura unos 20 años, hasta la muerte de Plinio en 1995. Es entonces cuando Joao Scognamiglio inicia un cambio de rumbo, cierra la TFP brasileña, y presenta a los Heraldos del Evangelio al Vaticano, de quien obtiene aprobación. Muy rápidamente, docenas de miembros de la TFP (algunos veteranos de 20 o 30 años en la agrupación) descubren una inesperada vocación clerical, y son consagrados sacerdotes junto con Joao Clá, ahora el nuevo Fundador.
Un observador superficial, verá entonces en los Heraldos del Evangelio un nuevo y pujante grupo que en pocos años ha logrado un enorme número de seguidores y dado origen a muchas vocaciones sacerdotales. Todo bajo la aprobación del Vaticano. La realidad es otra. Este grupo es muy anterior al 2001, los sacerdotes no son nuevas vocaciones más bien una especie de "reciclado vocacional", y en lugar de dejar atrás, en una verdadera conversión, sus errores del pasado, esos persisten ocultos en la "nueva" organización. Sin jamás haber hecho ninguna autocrítica.
Tenemos entonces los Heraldos del Evangelio, la Asociación con aprobación Pontificia que vende y regala muchas estampas de la Virgen de Fátima, y tenemos también una "secta eclesial", que trata de ocultar sus creencias y comportamientos al público, y se revela únicamente a los miembros más veteranos y comprometidos. Ambas entidades conviven y se necesitan mutuamente. La primera aporta la credibilidad, la habilidad de juntar mucho dinero y un "estatus" que algunos consideran prestigioso dentro de la Iglesia. La segunda aporta el fanatismo, la praxis, la disciplina y una visión de la historia y del mundo que les permite convertir a gente con inquietudes religiosas en gente ciega a la realidad que los rodea, y felices de vivir en una burbuja a la espera de un triunfo misterioso que no llegará nunca.
2. ¿En que cree, realmente, esta "secta eclesial"? Es difícil decantar décadas de evolución ideológica en un par de párrafos, sobretodo para aquellos que no conocen el tema en detalle. Sugiero una vez más lectura de los artículos de este Blog para armarse una idea. Pero de forma resumida y sin ánimo de documentar cada afirmación aquí listada, presento este panorama que considero suficientemente claro para el que quiera entenderlo.
Muchas de las afirmaciones son perfectamente válidas, pero usadas de forma parcial para forzar conclusiones erróneas. Es justamente la habilidad de deformar la verdad que hace a estas "sectas eclesiales" más peligrosas que las sectas comunes.
* Desde el primer "non serviant" de Lucifer, existe una batalla entre el bien y el mal. Hace unos 500 años el mal se organiza en forma de una Revolución anti-Cristiana que conspira exitosamente de forma secreta y no tan secreta para destruir a la Iglesia. En nuestros días, la Revolución y el mal han triunfado en casi la totalidad de los campos. La Iglesia, los gobiernos, la política, las fuerzas armadas, universidades, e individuos son "revolucionarios" y sirven al mal en mayor o menor medida. No es posible minimizar la extensión de este triunfo del mal hoy. "Estamos peor que nunca", "esto no puede seguir así", "Dios tiene que intervenir", son frases reales que reflejan lo que piensan.
* Ante este estado de cosas, Dios sucitó un hombre, Plinio Correa de Oliveira, con la vocación de formar un grupo de "elegidos" o "llamados", para derrotar esta Revolución universal y ser instrumentos de Dios y su Madre Santísima, para fundar una nueva era de paz, orden y fé, que llaman el "Reino de María". Plinio era considerado un "profeta inerrante" en los temas centrales a su misión. Su vida entera fue una lucha fiel, pero muere sin lograr (aparentemente al menos), lo que pensó lograría.
* Conciente del poderío del mal y de la dureza de los corazones del hombre contemporáneo, Plinio y sus seguidores creían entonces, y creen al día de hoy, que Dios desatará sobre la humanidad un inmenso castigo que, internamente, llaman "la Bagarre". Este castigo será verdadermente apocalíptico, donde centenas de millones morirán. Es la única forma de quebrar el poder de la Revolución y forzar a una humanidad decadente a convertirse. Esta creencia trata de fundamentarse en argumentos lógicos e interpretaciones de muchas revelaciones o profecías privadas. Entre ellas, las apariciones y el mensaje de la Virgen en Fátima, en 1917, cuando le indicó a los pastorcitos que, de no convertirse, "muchas naciones desaparecerán", tiene particular importancia.
* La creencia en este "Reino de María" se basa también (entre otras cosas) en las palabras de la Virgen en Fátima cuando prometió que "por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará". En ese "Reino de María", el papel de Plinio/TFP/Heraldos/Joao Cla es central. Es un papel de vigilante alerta a cualquier desvío que nos traiga nuevamente a la Revolución. Una especie de inquisición cuya misión es estar siempre alerta, controlando a la Iglesia misma y hasta al Papa.
* Desde hace muchas décadas que la Iglesia de Cristo ha abandonado su misión salvífica, y juega un papel opuesto. El Concilio Vaticano II no es un comienzo, pero ciertamente un punto de inflexión. Esta "secta eclesial" oyó con mucha atención a Pablo VI cuando dijo que "el humo de Satanás penetró en el Templo de Dios", y ven al humo satánico en Roma y en los varios episcopados. Antes de la fundación de los Heraldos, Joao Cla Scognamigio contaba a sus seguidores la historia de Judith cortándole la cabeza a Holofernes. Internamente, la "Operación Judith" fue el nombre que se dió a la metamorfosis de TFP a Heraldos del Evangelio, como una forma de poder entrar en la tienda del general enemigo, para cortarle la cabeza cuando fuese oportuno.
* Muerto Plinio, Joao Scognamiglio Cla Dias hereda sus poderes de Fundador y líder. Recibe la misma veneración, y tiene en sus manos poderes aún mayores ya que cuenta a los sacramentos entre sus armas. Joao revive la Siempreviva, un grupo de "esclavos" de Plinio que llevaban su nombre. De hecho, el nombre de Joao Cla en la Siempreviva era "Plinio Fernando". Los esclavos de Joao llevan ahora los dos nombres: "Plinio Joao". Y, para no quedarse atrás, las "esclavas" femeninas adoptan un nombre precedido por "Lucilia Joao".
* La muerte de Plinio dió por tierra con la creencia en su inmortalidad. Pese a eso, los Heraldos del Evangelio no descartan la inmortalidad (o eventual resurreción) de Joao Cla Dias. Algunos todavía hilvanan hipótesis sobre la resurrección del mismo Plinio.
3. Técnicas de reclutamiento: Si miramos fotos de eventos públicos hechos por los Heraldos del Evangelio, tales como visitas a parroquias o a colegios, tal vez nos cueste creer que atrás de tantas sonrisas, encontremos gente tan sectaria. Esa es justamente la importancia del "camuflaje" al que hacemos referencia en el primer punto. Puertas afuera, los Heraldos muestran una cara mas "light", que necesitan para no causar rechazo desde el primer momento, y poder así no solo conseguir fondos para sus actividades y proyectos, sino también para poder reclutar gente que puedan convertir en adeptos.
Puesto en simple, la técnica consiste en engañar a gente cada vez más jóven para que dejen a sus familias e ingresen a un colegio o casa de los Heraldos. Una vez ahi dentro, muchos jóvenes son maleables a la manipulación psicológica y al gradual alejamiento de sus padres y familias, que es el primer paso para aislarlos del mundo y, eventualmente, de la realidad.
Son incontables los testimonios de padres que autorizan a sus hijos "de 10 u 11 años" a empezar a frecuentar actividades organizadas por los Heraldos. Al principio estas actividades son aparentemete sanas e inocuas: un campamento, organizar una obra de teatro, cantar en un coro, comer una pizza o hacer alguna peregrinación. Estas actividades iniciales sirven para que los encargados del reclutamiento puedan conocer mejor a los que ni siquiera saben todavía que son candidatos, y decidir como seguir adelante.
Es bueno recordar que esta técnica basada sino en la mentira, en la revelación parcial de la verdad, ya estaba bien aceitada en las épocas de la TFP, de donde los Heraldos la heredan. Invitar a un jóven a una actividad, que, a primera vista, no tiene intenciones de reclutamiento, pero que se realiza exclusivamente con ese fin. Al contar los Heraldos con aprobación eclesiástica, y algunos colegios así como acceso a parroquias y colegios católicos, la triste realidad es que centenas de niños y niñas son fácil presa de esta primera etapa.
Si el desprevenido candidato muestra condiciones de ser impresionable, manipulable, que se adapta fácil a su entorno, que viene de una familia con dificultades (financieras, emocionales), es probablemente presa fácil para el próximo paso: la búsqueda de su entrega total a la institución.
Camuflado a veces como una oferta de una "beca" para ir a estudiar a Brasil o a algún otro lugar donde el candidato tenga que dejar su casa y vivir con los Heraldos, le presentan a los padres esta "excelente oportunidad" para beneficio de su hijo. No confundamos los "estudios" de los Heraldos con ninguna institución académicamente rigurosa. Algunos estudios básicos son administrados por personas sin (o con escasa) experiencia docente, pero el foco verdadero es el edoctrinamiento en las creencias religioso-sectarias de la institución.
La presión de los pares siempre fue una herramienta efectiva para lograr el pensamiento uniforme. La disciplina y control constante son una forma de ir quebrando resistencias. Gradualmente el candidato se irá alejando de la familia. Internalmente se reirán de él si quiere volver a su casa el fin de semana. Se le recordará cuan alta es la vocación a la que está llamado. Y esto todos los días. Todas las semanas. Todo el mes.
Algunos se van, pero irse no es fácil. Se juega con sentimientos de culpa. Ha habido casos donde se recetan psicofármacos para "curar" estados depresivos que no son otra cosa que la infelicidad de una persona que está buscando otro estilo de vida. Es "estilo de vida religioso" les da una oportunidad para imponer clausura, silecio, límites a llamados telefónicos o contacto con gente del mundo exterior, incluyendo a la familia.
No nos confundamos. No estamos hablando de una cárcel con barrotes y cadenas (aunque usen cadenas...) pero, para una persona psicológicamente más débil, o sin educación suficiente, o formada desde muy chico 10 años) en este ambiente, es una cárcel probablemente más eficaz.
4. ¿Cómo salir de esto? Tomar la decisión de salir de cualquier secta, y más aún de una "secta eclesial", no es fácil. Dependiendo de la cantidad de tiempo invertido ahí adentro, el individuo puede sentirse sin herramientas ni amigos que lo ayuden a "relanzar" su vida. A esto se suma (si la persona se creyó durante años la propaganda interna) el miedo a la condenación eterna por dejar, por debilidad propia, tan alta vocación.
Lo más importante es ayudarlo a no amordazar la propia conciencia. Proteger la llama del libre albedrío frente al huracán de presiones psicológicas y abusos mentales de todo tipo. Tratar de alentar el pensamiento crítico, la lectura y la oración. No tanto la oración mecánica y grupal de lo que ya tienen bastante, sino la conversación individual con Jesús, presentándole sus problemas, sus dudas, sus miedos.
Es fundamental que esta persona encuentre apoyo y no crea que salir de un grupo así es como tirarse de la terraza de un edificio sin paracaías. No solo "Dios proveera", sino que hay que explicarles que el mundo no es ese lugar donde todo y cada individuo es un enemigo que busca aplastarlo. Hay gente buena, gente que nos ayuda, gente que vive la fé mucho más honestamente de lo que lo hacen muchos Heraldos que a veces se parece más a los fariseos que al buen samaritano.
Muchas veces se hace falta ayuda profesional, sea un buen sacerdote o un buen psicólogo, que pueda ayudar a desenredar la maraña de confusión que se arma en la cabeza de estas personas... siempre y cuando haya volundad de hacerlo, por supuesto.
A veces, leer testimonios como los que se han publicado en este Blog también ayuda. A otros los ayuda escribir y participar. Algunos salen y caen bien parados al poco tiempo... a otros nos lleva años. Pero Dios existe y ayuda. Anímense a probarlo!
Más pertinentes son las preguntas de muchas madres que, viendo estos videos, y teniendo hijas (muchas de ellas menores de edad) viviendo con los Heraldos del Evangelio, se plantean si no han hecho un error, y, de haberlo hecho, que tienen que hacer a respecto.
Abajo algunos comentarios, basados en mi conocimiento de la historia y el modus operandi de esta secta. Con que esto le sirva a una madre, para no dejarse engañar por esta gente, me doy por satisfecho.
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| ¿Quién se anima a entrar... quién se anima a salir? |
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1. Usando a la Iglesia como camuflaje: Los Heraldos del Evangelio son una Asociación Internacional de Fieles de Derecho Pontificio, erigida en el 2001. Pueden ver acá detalles dados por ellos mismos. Lo que no es tan fácil de delucidar leyendo la literatura oficial, es que el génesis del movimiento se remonta a comienzos de los años '60, sino antes, y está íntimamente relacionado con la vida y acción pública de Plinio Correa de Oliveira, un brasileño, fundador de la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP). Pueden ver acá detalles sobre la figura, escritos y actuación de esta persona. No se puede entender quienes son los Heraldos, sin entender quién fue Plinio y la TFP.
Este blog ya le ha dedicado muchos artículos a este tema. Pero para resumir, podríamos decir que, con el pasar de los años, Plinió presidió sobre una cambio de enfoque, donde la TFP original, concebida como un grupo de laicos católicos interesados en la lucha ideológica contra el comunismo y el progresismo, fue adquiriendo un cariz sectario, donde la veneración a la persona del fundador (Plinio) y a su madre (Lucilia), pasaron a ser el foco y la razón de ser del movmiento.
Simultaneamente, esta metamorfosis consolida la emergencia de una "para orden religiosa", es decir, un estilo de vida que copia todos los detalles de lo que es una orden religiosa legítima (uso de hábitos, profesión de votos, obediencia al superior bajo pena de pecado mortal, clausura, etc.), menos uno: sus integrantes siguen siendo formalmente laicos y, como tales, no se consideran bajo la autoridad de la jerarquía eclesiástica a la hora de gobernar o auditar las prácticas internas de la institución.
Este estado de cosas dura unos 20 años, hasta la muerte de Plinio en 1995. Es entonces cuando Joao Scognamiglio inicia un cambio de rumbo, cierra la TFP brasileña, y presenta a los Heraldos del Evangelio al Vaticano, de quien obtiene aprobación. Muy rápidamente, docenas de miembros de la TFP (algunos veteranos de 20 o 30 años en la agrupación) descubren una inesperada vocación clerical, y son consagrados sacerdotes junto con Joao Clá, ahora el nuevo Fundador.
Un observador superficial, verá entonces en los Heraldos del Evangelio un nuevo y pujante grupo que en pocos años ha logrado un enorme número de seguidores y dado origen a muchas vocaciones sacerdotales. Todo bajo la aprobación del Vaticano. La realidad es otra. Este grupo es muy anterior al 2001, los sacerdotes no son nuevas vocaciones más bien una especie de "reciclado vocacional", y en lugar de dejar atrás, en una verdadera conversión, sus errores del pasado, esos persisten ocultos en la "nueva" organización. Sin jamás haber hecho ninguna autocrítica.
Tenemos entonces los Heraldos del Evangelio, la Asociación con aprobación Pontificia que vende y regala muchas estampas de la Virgen de Fátima, y tenemos también una "secta eclesial", que trata de ocultar sus creencias y comportamientos al público, y se revela únicamente a los miembros más veteranos y comprometidos. Ambas entidades conviven y se necesitan mutuamente. La primera aporta la credibilidad, la habilidad de juntar mucho dinero y un "estatus" que algunos consideran prestigioso dentro de la Iglesia. La segunda aporta el fanatismo, la praxis, la disciplina y una visión de la historia y del mundo que les permite convertir a gente con inquietudes religiosas en gente ciega a la realidad que los rodea, y felices de vivir en una burbuja a la espera de un triunfo misterioso que no llegará nunca.
2. ¿En que cree, realmente, esta "secta eclesial"? Es difícil decantar décadas de evolución ideológica en un par de párrafos, sobretodo para aquellos que no conocen el tema en detalle. Sugiero una vez más lectura de los artículos de este Blog para armarse una idea. Pero de forma resumida y sin ánimo de documentar cada afirmación aquí listada, presento este panorama que considero suficientemente claro para el que quiera entenderlo.
Muchas de las afirmaciones son perfectamente válidas, pero usadas de forma parcial para forzar conclusiones erróneas. Es justamente la habilidad de deformar la verdad que hace a estas "sectas eclesiales" más peligrosas que las sectas comunes.
* Desde el primer "non serviant" de Lucifer, existe una batalla entre el bien y el mal. Hace unos 500 años el mal se organiza en forma de una Revolución anti-Cristiana que conspira exitosamente de forma secreta y no tan secreta para destruir a la Iglesia. En nuestros días, la Revolución y el mal han triunfado en casi la totalidad de los campos. La Iglesia, los gobiernos, la política, las fuerzas armadas, universidades, e individuos son "revolucionarios" y sirven al mal en mayor o menor medida. No es posible minimizar la extensión de este triunfo del mal hoy. "Estamos peor que nunca", "esto no puede seguir así", "Dios tiene que intervenir", son frases reales que reflejan lo que piensan.
* Ante este estado de cosas, Dios sucitó un hombre, Plinio Correa de Oliveira, con la vocación de formar un grupo de "elegidos" o "llamados", para derrotar esta Revolución universal y ser instrumentos de Dios y su Madre Santísima, para fundar una nueva era de paz, orden y fé, que llaman el "Reino de María". Plinio era considerado un "profeta inerrante" en los temas centrales a su misión. Su vida entera fue una lucha fiel, pero muere sin lograr (aparentemente al menos), lo que pensó lograría.
* Conciente del poderío del mal y de la dureza de los corazones del hombre contemporáneo, Plinio y sus seguidores creían entonces, y creen al día de hoy, que Dios desatará sobre la humanidad un inmenso castigo que, internamente, llaman "la Bagarre". Este castigo será verdadermente apocalíptico, donde centenas de millones morirán. Es la única forma de quebrar el poder de la Revolución y forzar a una humanidad decadente a convertirse. Esta creencia trata de fundamentarse en argumentos lógicos e interpretaciones de muchas revelaciones o profecías privadas. Entre ellas, las apariciones y el mensaje de la Virgen en Fátima, en 1917, cuando le indicó a los pastorcitos que, de no convertirse, "muchas naciones desaparecerán", tiene particular importancia.
* La creencia en este "Reino de María" se basa también (entre otras cosas) en las palabras de la Virgen en Fátima cuando prometió que "por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará". En ese "Reino de María", el papel de Plinio/TFP/Heraldos/Joao Cla es central. Es un papel de vigilante alerta a cualquier desvío que nos traiga nuevamente a la Revolución. Una especie de inquisición cuya misión es estar siempre alerta, controlando a la Iglesia misma y hasta al Papa.
* Desde hace muchas décadas que la Iglesia de Cristo ha abandonado su misión salvífica, y juega un papel opuesto. El Concilio Vaticano II no es un comienzo, pero ciertamente un punto de inflexión. Esta "secta eclesial" oyó con mucha atención a Pablo VI cuando dijo que "el humo de Satanás penetró en el Templo de Dios", y ven al humo satánico en Roma y en los varios episcopados. Antes de la fundación de los Heraldos, Joao Cla Scognamigio contaba a sus seguidores la historia de Judith cortándole la cabeza a Holofernes. Internamente, la "Operación Judith" fue el nombre que se dió a la metamorfosis de TFP a Heraldos del Evangelio, como una forma de poder entrar en la tienda del general enemigo, para cortarle la cabeza cuando fuese oportuno.
* Muerto Plinio, Joao Scognamiglio Cla Dias hereda sus poderes de Fundador y líder. Recibe la misma veneración, y tiene en sus manos poderes aún mayores ya que cuenta a los sacramentos entre sus armas. Joao revive la Siempreviva, un grupo de "esclavos" de Plinio que llevaban su nombre. De hecho, el nombre de Joao Cla en la Siempreviva era "Plinio Fernando". Los esclavos de Joao llevan ahora los dos nombres: "Plinio Joao". Y, para no quedarse atrás, las "esclavas" femeninas adoptan un nombre precedido por "Lucilia Joao".
* La muerte de Plinio dió por tierra con la creencia en su inmortalidad. Pese a eso, los Heraldos del Evangelio no descartan la inmortalidad (o eventual resurreción) de Joao Cla Dias. Algunos todavía hilvanan hipótesis sobre la resurrección del mismo Plinio.
3. Técnicas de reclutamiento: Si miramos fotos de eventos públicos hechos por los Heraldos del Evangelio, tales como visitas a parroquias o a colegios, tal vez nos cueste creer que atrás de tantas sonrisas, encontremos gente tan sectaria. Esa es justamente la importancia del "camuflaje" al que hacemos referencia en el primer punto. Puertas afuera, los Heraldos muestran una cara mas "light", que necesitan para no causar rechazo desde el primer momento, y poder así no solo conseguir fondos para sus actividades y proyectos, sino también para poder reclutar gente que puedan convertir en adeptos.
Puesto en simple, la técnica consiste en engañar a gente cada vez más jóven para que dejen a sus familias e ingresen a un colegio o casa de los Heraldos. Una vez ahi dentro, muchos jóvenes son maleables a la manipulación psicológica y al gradual alejamiento de sus padres y familias, que es el primer paso para aislarlos del mundo y, eventualmente, de la realidad.
Son incontables los testimonios de padres que autorizan a sus hijos "de 10 u 11 años" a empezar a frecuentar actividades organizadas por los Heraldos. Al principio estas actividades son aparentemete sanas e inocuas: un campamento, organizar una obra de teatro, cantar en un coro, comer una pizza o hacer alguna peregrinación. Estas actividades iniciales sirven para que los encargados del reclutamiento puedan conocer mejor a los que ni siquiera saben todavía que son candidatos, y decidir como seguir adelante.
Es bueno recordar que esta técnica basada sino en la mentira, en la revelación parcial de la verdad, ya estaba bien aceitada en las épocas de la TFP, de donde los Heraldos la heredan. Invitar a un jóven a una actividad, que, a primera vista, no tiene intenciones de reclutamiento, pero que se realiza exclusivamente con ese fin. Al contar los Heraldos con aprobación eclesiástica, y algunos colegios así como acceso a parroquias y colegios católicos, la triste realidad es que centenas de niños y niñas son fácil presa de esta primera etapa.
Si el desprevenido candidato muestra condiciones de ser impresionable, manipulable, que se adapta fácil a su entorno, que viene de una familia con dificultades (financieras, emocionales), es probablemente presa fácil para el próximo paso: la búsqueda de su entrega total a la institución.
Camuflado a veces como una oferta de una "beca" para ir a estudiar a Brasil o a algún otro lugar donde el candidato tenga que dejar su casa y vivir con los Heraldos, le presentan a los padres esta "excelente oportunidad" para beneficio de su hijo. No confundamos los "estudios" de los Heraldos con ninguna institución académicamente rigurosa. Algunos estudios básicos son administrados por personas sin (o con escasa) experiencia docente, pero el foco verdadero es el edoctrinamiento en las creencias religioso-sectarias de la institución.
La presión de los pares siempre fue una herramienta efectiva para lograr el pensamiento uniforme. La disciplina y control constante son una forma de ir quebrando resistencias. Gradualmente el candidato se irá alejando de la familia. Internalmente se reirán de él si quiere volver a su casa el fin de semana. Se le recordará cuan alta es la vocación a la que está llamado. Y esto todos los días. Todas las semanas. Todo el mes.
Algunos se van, pero irse no es fácil. Se juega con sentimientos de culpa. Ha habido casos donde se recetan psicofármacos para "curar" estados depresivos que no son otra cosa que la infelicidad de una persona que está buscando otro estilo de vida. Es "estilo de vida religioso" les da una oportunidad para imponer clausura, silecio, límites a llamados telefónicos o contacto con gente del mundo exterior, incluyendo a la familia.
No nos confundamos. No estamos hablando de una cárcel con barrotes y cadenas (aunque usen cadenas...) pero, para una persona psicológicamente más débil, o sin educación suficiente, o formada desde muy chico 10 años) en este ambiente, es una cárcel probablemente más eficaz.
4. ¿Cómo salir de esto? Tomar la decisión de salir de cualquier secta, y más aún de una "secta eclesial", no es fácil. Dependiendo de la cantidad de tiempo invertido ahí adentro, el individuo puede sentirse sin herramientas ni amigos que lo ayuden a "relanzar" su vida. A esto se suma (si la persona se creyó durante años la propaganda interna) el miedo a la condenación eterna por dejar, por debilidad propia, tan alta vocación.
Lo más importante es ayudarlo a no amordazar la propia conciencia. Proteger la llama del libre albedrío frente al huracán de presiones psicológicas y abusos mentales de todo tipo. Tratar de alentar el pensamiento crítico, la lectura y la oración. No tanto la oración mecánica y grupal de lo que ya tienen bastante, sino la conversación individual con Jesús, presentándole sus problemas, sus dudas, sus miedos.
Es fundamental que esta persona encuentre apoyo y no crea que salir de un grupo así es como tirarse de la terraza de un edificio sin paracaías. No solo "Dios proveera", sino que hay que explicarles que el mundo no es ese lugar donde todo y cada individuo es un enemigo que busca aplastarlo. Hay gente buena, gente que nos ayuda, gente que vive la fé mucho más honestamente de lo que lo hacen muchos Heraldos que a veces se parece más a los fariseos que al buen samaritano.
Muchas veces se hace falta ayuda profesional, sea un buen sacerdote o un buen psicólogo, que pueda ayudar a desenredar la maraña de confusión que se arma en la cabeza de estas personas... siempre y cuando haya volundad de hacerlo, por supuesto.
A veces, leer testimonios como los que se han publicado en este Blog también ayuda. A otros los ayuda escribir y participar. Algunos salen y caen bien parados al poco tiempo... a otros nos lleva años. Pero Dios existe y ayuda. Anímense a probarlo!

Como siempre, muy buenas palabras! Creo que conseguistes resumir en pocas líneas mucho lo que todos nosotros sentimos e vivimos!
ResponderBorrarExcelentemente resumido ese drama de terror protagonizado por la TFP/Heraldos que nos tocó vivir a muchos.
ResponderBorrarA los piadosos incautos que se impresionan con las ceremonias y exhibiciones públicas de esta secta, les insto a que se cuestionen por qué usan la Virgen de Fátima. Podría ser la Virgen de Lourdes, la Macarena, la Virgen Aparecida o cualquier otra entre miles. Pero tiene que ser la Virgen de Fátima.
Muy simple, el cariz apocalíptico y milenarista de dichas apariciones es ideal para ser usado como gancho para desencadenar una serie de conclusiones de una siniestra lógica, por las cuales el apostolando llega a extremos de abandonar su vida y su familia para seguir ciegamente lo que dice el profeta (Plinio/Joao Cla según la época y versión) por ser la voz de Nuestra Señora en la tierra.
El fanatismo llega a extremos tan absurdos como al punto de convencer a familias para vender sus casas y acumular lotes de comida enlatada para esperar los días de tinieblas encerrados. Una vez más, la realidad supera a la más disparatada ficción de las películas sobre sectas de Hollywood.
Habrá gente, que conoce desde afuera a los Heraldos y piensa que exageramos, que detrás de esa fachada de santidad y seriedad es imposible que ocurran esas cosas. Sólo les pido que escarben un poquito, que se cuestionen e investiguen, que "no es oro todo lo que reluce, ni todo lo que anda errante está perdido."
Parabéns pela forma perfeita como foi escrito.Verdade pura.Muito grata por esclarecer aos pais e possíveis simpatizantes.
ResponderBorrarexactamente lo que veo esta sucediendo con mi hija... solo pido a Dios nuestro senor muchos mas tengan la voluntad firme de denunciar y pedir al vaticano haga un exhausto estudio psicologico a los integrantes y rogar de alguna manera nuestos hijos puedan liberarse de esto.
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