La mentira continúa impune

por Alfonso

Todos los que conocimos a Joao Cla Scognamiglio Diaz "naranjo", sabemos de su trayectoria dentro del grupo Tradición Familia Propiedad. Es conocida su entrada a la TFP de la mano de Orlando Fedeli, un hombre muy carismático que eventualmente se convirtió en detractor del movimiento y de Plinio, para fundar una sociedad llamada Montfort, que sigue existiendo después de su fallecimiento.


A diferencia de Fedeli, Joao Cla (el Scognamiglio vino más tarde), encontró un espacio permanente y de creciente poder dentro del grupo fundado por Plinio en 1963. Él estuvo entre los primeros esclavos del profeta brasileño, adoptando el nombre Plinio Fernando a fines de los '60 en el grupo semi-secreto conocido como "La Siempreviva". Este grupo entró en una fase "durmiente", para, aparentemente, renacer bajo la figura del Monseñor Scognamiglio.

Sea por su naturaleza un tanto intrigante o conspirativa, sea por el esnobismo de muchos veteranos de la TFP brasileña que rechazaban a esta persona que no compartía su pedigree de 400 años, Joao Cla nunca buscó o contó con la amistad de los miembros del "Consejo Nacional" de la TFP, todos aristócratas paulistas de la vieja escuela.

Sin embargo, encontró en Plinio Correa de Oliveira, especialmente después del accidente automovilístico sufrido por este en 1975, un hombre mayor, con sueños mesiánicos y miedo de -- una vez más en su vida --  quedarse solo, una pieza clave para sus planes futuros. "O Joao" no podía aportar ni clase social (siempre se lo maltrató como "hijo de una lavandera"), ni dinero (su familia no lo tuvo y él nunca trabajó), ni erudición (pese a que firmó muchos libros nunca escribió uno).

Le faltaban estas y otras cualidades que no eran raras entre los miembros de la TFP de la época. Pero donde Joao Cla derrochaba talento era en la habilidad de hacerse indispensable a Plinio, el fundador, que al menos nominalmente era venerado como profeta inerrante con sospechas de inmortalidad. Joao Cla supo muy bien "hacerse amigo del juez", como decimos en Argentina, y bajo la benévola y desplicente protección de Plinio, empezó a construir su imperio dentro de la TFP. Como el cucú.

Una de las primeras plazas estratégicas que conquistó en su campaña, fue lo que se conocía como "los éremos" de San Bento y Praesto Summ. Situados a pocos kilómetros uno del otro en las afueras de la ciudad de San Pablo, estas casas de la TFP eran centros donde jóvenes de la TFP se dedicaban ostensiblemente a una vida de oración y meditación, con limitadísima acción pública. Fue en estos dos centros que se empezó a gestar, a mediados y fines de los '70, la existencia de una "para-orden religiosa", con votos (obediencia, pobreza, clausura), uso de hábitos y una vida diaria que emulaba lo que se vive en monasterios, incluyendo el cántico del "oficio", el respeto al silencio, y prácticas similares. Todo esto (que quede claro), sin ninguna aprobación o supervisión eclesiástica, ya que, en lo formal, la TFP continuaba siendo una sociedad civil, de laicos católicos, pero que protegía celosamente su autonomía institucional de las autoridades eclesiásticas.

Usando su cercanía y accesso a Plinio, Joao Cla consigue convertir estos dos centros en los destinos más deseados, o "de moda" ("patiosos" en lenguaje interno) dentro de la TFP. Gradualmente, logra cambiar el foco de la "vocación" original de una persona que se acercaba a la TFP. En lugar de priorizar la acción pública (sea en la calle o por medio de publicaciones) para defender "los valores imperecederos de la Civilización Cristiana", los "eremitas" viven pendientes de la persona de Plinio: sus gustos, sus anécdotas, sus opiniones sobre los temas más variados... todo dosificado y administrado muy hábilmente por Joao Cla durante unas reuniones conocidas como "Jour-a-jour" y otros encuentros casuales y no tan casuales. Él fue armando y promocionando un ambiente superficial, donde lo importante eran las manifiestaciones de entusiasmo vacío y un desprecio mal disimulado por aquellos que el consideraba "outsiders", aún dentro del movimiento.

Al mismo tiempo, el ambicioso discípulo, buscó anular y desplazar a otras personas dentro de la TFP que tuviesen posiciones de liderazgo o una relación directa con Plinio. Comienzó para eso una campaña contra lo que él denomió de "canales necesarios", con el mensaje que nadie necesitaba canales o intermediarios para conectarse con Plinio. La realidad terminó siendo que Joao Cla se convirtió en el único "canal necesario", decidiendo en gran medida quien y que acceso se tenía al fundador. Las historias de "conspiratas", falsedad, mentiras y pequeñeces que ilustran el éxito de esta campaña joanina, son conocidas por los que la vivieron en carne propia.

Gradualmente, el poder de Joao Cla (no olvidemos que siempre con el apoyo directo o indirecto de Plinio) se expande a otras casas de la TFP brasileña primero, y a otros paises del mundo después. El modus operandi siempre fue usar "propia tropa" (gente que le era incondicional desde los dos centros iniciales) para socavar la autoridad pre-establecida. Con un Plinio ausente que en el mejor de los casos "dejaba hacer", o en el peor intervenía del lado de Joao Cla, no le fue difícil tomar posiciones en varias de las TFPs del mundo.

Algunas se resistieron mejor que otras. Pero, a fines de los '80, la huella de Joao Cla era profunda en la mayoría de las casas de la TFP por el mundo.

Lo que se dió después de la muerte de Plinio (que ya ha sido tratado bastante en este espacio), no solo fue inevitable, sino que fue planeado. Joao Cla y los "Provectos" (esos mismos "canales necesarios" que habían sido tan vilipendiados por él), fueron a un choque con ribetes de opereta, que incluyó juicios cruzados, robos, amenazas de muerte y bajezas de todo tipo. Por ambos bandos.

Al final del día, Joao Cla se quedó con una porción significativa (sino mayoritaria) del capital humano y financiero de la antigua TFP, para embarcarse en un camino propio, el de los Heraldos del Evangelio. Para lograr la aprobación eclesiástica, abandonó en lo formal y exterior ciertas prácticas más estridentes (como el rechazo a la misa post-Conciliar) y dejó de lado, definitivamente, cualquier atizbo de la "acción pública" anti-comunista, anti-socialista o anti-progresista que cacterizara a la TFP de otrora. De este "capital humano" cultivado en las épocas de la TFP, logró una gran cantidad inicial de "vocaciones sacerdotales tardías". Individuos que llegaron a los 50 o hasta 60 años sin nunca antes intuir una vocación religiosa, pero que respondieron sin titubear al llamado (¿será de Dios o de Joao Cla?) al sacerdocio. Esto, naturalmente, le sirvió al refundador, para mostrar al Vaticano poder de convocatoria, y (en una época donde las vocaciones escasean) habrá impresionado más de a algún ingenuo. Otro tema es si las personas consagradas al sacerdocio tienen el temperamento, la vocación (y en alunos casos hasta la sanidad mental) para ser ministros de Dios. Pero eso es otro tema... para otra oportunidad.

Este "lavado de cara" de la TFP fue superficial. Los Heraldos del Evangelio retienen puertas adentro, las peores prácticas de culto a la personalidad (esta vez agregando a Joao Cla al panteón de fundadores que ahora comparte con Plinio), asi como gran parte de la "ideología sectaria inerna" de la TFP, apuntalada por una interpretación peculiar de la religión, la historia y la realidad contemporánea. Videos recientemente aparecidos en YouTube muestran exorcismos "en nombre de Monseñor Joao", asi como niños marchando y proclamando: "Mae de Plinio e de Monsnhor Joao, vos preparastes a nossa salvação!"

Hace unos meses, después de ocultar al mundo durante 20 años la figura de Plinio de su historia personal y la del movimiento que da origen a los Heraldos, Joao Cla lo sacó de la galera como su "Maestro" en una obra de cinco tomos de la mas meliflua prosa joanina. Naturalmente, sin una pizca de autocrítica para si mismo o para su maestro. Hay quienes dicen que es un primer paso para buscar la canonización de Plinio, hay quienes piensan que es un grito desesperado ante su fracaso a logar más reconocimiento dentro de una Iglesia liderada ahora por Francisco. Sus conocidas ambiciones de ser obispo nunca fueron logradas, y después del fiasco de Sucumbios en Ecuador, es poco probable que el Vaticano recurra a estos "monjes guerreros" para otras misiones gloriosas.

Es desde sus aposentos palaciegos en la casa central de los Heraldos del Evangelio en la "Serra da Cantareira", que Joao Cla Scognamiglio, ahora debilitado por un derrame cerebral sufrido hace ya unos años, sustenta un movimiento cuyo fin último, veraderamente, es su propia glorificación. La Virgen de Fátima, las protestas de fidelidad al Papa, los coros, las trompetas y las iglesias neogóticas con colores chillones, son apenas cortinas de humo y escenografía para recaudar fondos y seguidores. Y recauda ambos en abundancia, ante la somnoliencia, no esta vez de Plinio, sino de un episcopado que en su abrumadora mayoría prefiere mirar para otro lado, ignorando el daño que este grupo hace a tantas personas y tantas familias.

No descarto que Dios, pese a todo, inspire a algunas buenas personas relacionadas con este movimiento. Pero como dicen, hace un reloj que no anda marca la hora correcta dos veces al día, ¿no?


* * *

¿Porqué el título de este artículo?

Me vino a la mente leyendo hoy, en esta página del Vaticano, una descripción de la historia de los Heraldos del Evangelio:

"Los orígenes de los EP se remontan a los años sesenta, cuando un grupo de jóvenes católicos de São Paulo, en Brasil, dirigidos por João Scognamiglio Clá Días, Pedro Paulo de Figueiredo y Carlos Alberto Soares Corrêa empezaron a encontrarse para hablar, reflexionar y rezar juntos. Esta experiencia, que creció durante esos años incorporando a otras personas, hizo madurar en ellos el deseo de perseguir la perfección cristiana y la aspiración de anunciar el Evangelio. Como respuesta a la llamada que Juan Pablo II hizo a los fieles laicos de lanzarse con valentía en la obra de la nueva evangelización, empezaron una asociación llamada Arautos do Evangelho, erigida canónicamente en 1999 por el Obispo de Campo Limpo y que en pocos años se difundió en otros países. El 22 de febrero de 2001 el Consejo Pontificio para los Laicos decretó el reconocimiento de los Heraldos del Evangelio como asociación internacional de fieles de derecho pontificio."

¿Quién miente más a quién? Esa es la pregunta.




Comentarios

  1. Acho que ele copiou esta história de algum time de futebol: éramos um grupo de amigos que nos juntavamos para jogar a bola, começamos a gostar e depois formamos um time a sério reconhecido pela FIFA....

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  2. A fraude e a mentira está enraizada na conduta dessa gente.

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  3. Por sus orígenes comunes los Heraldos y la TFP, junto con los sucedáneos de esta última, comparten en gran parte la misma visión apocalíptica y creen tener una gran misión para el futuro. Veneran el fundador común y se apartan de la vida normal de los ciudadanos de los países donde se encuentran. Son grupos minoritarios, aún con escaso poder e influencia relativos, pero en franco crecimiento, y en el caso de los Heraldos, con recursos económicos en aumento. Aunque las excentrecidades de los Heraldos son cada vez más conocidas, sería bueno que se revelara la realidad de las TFPs aún subsistentes y la de las entidades afines. Seguramente nos llevaríamos sorpresas.

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